El Grado de Inversión: un compromiso ético más allá de lo económico
El Grado de Inversión: un compromiso ético más allá de lo económico A más de un año de haber alcanzado el anhelado Grado de Inversión, la euforia de los titulares ha dado paso a una realidad más sobria y exigente: la etiqueta “Baa3” (Moody’s) no borra por sí sola nuestras ineficiencias estructurales ni repara nuestras grietas morales. Si bien hemos logrado que el mundo financiero nos mire con nuevos ojos, validando nuestra disciplina macroeconómica, el verdadero examen de admisión no se rinde ante una calificadora de riesgo en Nueva York, sino ante la ciudadanía que, día a día, sigue esperando que esa solvencia técnica se traduzca en integridad institucional y bienestar tangible. Hoy, el desafío ya no es demostrar que podemos pagar nuestras deudas, sino probar que somos capaces de administrar nuestra abundancia con la misma ética con la que gestionamos nuestra escasez. El capital extranjero (ese que buscamos seducir desde hace décadas) no es ingenuo. Busca rentabilidad, sí, p...