Si cerráramos mañana nuestras empresas, ¿qué dejaríamos?

 

Si cerráramos mañana nuestras empresas, ¿qué dejaríamos?

En gestión medimos todo: caja, clientes, marca, deuda. Pero hay un activo que no aparece en el balance y es el que más pesa a largo plazo: el impacto que dejamos en el país. Si hoy bajáramos la cortina, ¿qué quedaría? La respuesta no es de buenas intenciones. Es de números.

Empleo: de la cantidad a la calidad. Junio 2026 cerró con buenas cifras: 3.267.199 ocupados, récord histórico, y desempleo en 4,1%. Pero el detalle preocupa. De los 128.745 empleos nuevos del último año, 74.307 fueron informales. Con eso, la informalidad se mantiene en 61,6% de la ocupación no agropecuaria y equivale a 20,5% del PIB[i]. La otra cara: 827.224 trabajadores cotizan hoy en IPS, también récord[ii]. Cada puesto formal que creamos es más recaudación, más salud y más jubilación. Cada puesto que perdemos es lo contrario. La pregunta para cada empresario es directa: ¿estamos formando gente empleable o solo usando mano de obra barata? El legado no son los contratos que firmamos, sino la gente que sale mejor preparada de nuestras empresas.

Cadena de valor: ¿sumamos o restamos? Ninguna empresa vive aislada. Vivimos de 10, 20, 50 proveedores. Y ellos viven de nosotros. Con 59,9% de informalidad laboral y 57% de informales ganando menos del salario mínimo, pagar a tiempo, facturar y cumplir contratos no es un gesto ético. Es competitividad. La empresa que atrasa pagos asfixia a pymes y las empuja a la informalidad. La que cumple fortalece toda la cadena. En casi 3 años se generaron 242.000 empleos nuevos[iii]. El desafío ahora es que esos empleos sean formales. Ahí está el rol del empresario: ser el primer eslabón que no se corta.

Productividad y confianza: el capital que no se ve. El contexto macro ayuda. El BCP proyecta 4,2% de crecimiento para 2026, el cuarto año seguido arriba de 4%. La inflación cerró en 3,1%. Hay estabilidad. Pero crecer sin formalizar no es desarrollar. En el sector privado formal, 71% gana arriba del mínimo. En el informal, solo 21,9%. Esa brecha es costo país: menos consumo, menos crédito, menos futuro. Las empresas con RUC, IPS y contratos acceden a crédito, exportan y venden al Estado. Las que compiten bajando precios y salarios destruyen mercado y destruyen confianza.

La cuenta final: si liquidáramos hoy, ¿sumamos o restamos al PIB? ¿Dejamos 120.000 nuevos aportantes al IPS como en los últimos años, o dejamos familias sin cobertura?

Desde ADEC sostenemos que la mejor política social es el empleo digno. Y el empleo digno se construye empresa por empresa: pagando impuestos, formando personas y compitiendo con reglas claras. Ojalá que si cerráramos mañana, el país pueda decir: "Aquí nos dieron colaboradores capacitados, proveedores más fuertes y un estándar más alto". Porque el mejor legado de una empresa no es el edificio. Es dejar un mercado mejor del que encontramos.

Mario Aníbal Romero Lévera

Socio ADEC

Publicado en la columna Economía del diario Ultima Hora el 22 de Agosto 2026



[i] Fuente: MTESS

[ii] Fuente: IPS

[iii] Fuente: INE

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